El corazón

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El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón

(1 Samuel 16:7)

Qué es el corazón? por qué es tan importante para Dios?

Bien, el corazón no solo es un órgano de nuestro cuerpo, sino que es el centro de nuestro ser, en él se une nuestra alma (pensamientos, emociones) y nuestro espíritu.

Cuando nacemos de nuevo el Señor nos da un corazón nuevo y un nuevo espíritu (Ezequiel 36:26).

En Romanos 10:9-10 dice: ¨que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación¨.

Las promesas están ahí pero nuestro corazón no está unido con esas promesas. Por eso es importante establecer nuestro corazón conforme la Palabra.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida. (Proverbios 4:23). La vida que vivimos afecta a nuestro corazón y lo endurece. Para prevenir esta dureza debemos renovar nuestra mente con la Palabra, meditando en ella (meditar=pensar, imaginar, considerar). Nosotros somos los únicos (a parte de Dios) que podemos influenciar nuestro corazón.

Podemos tener conocimiento de lo que la Palabra dice por ejemplo sobre la sanidad, pero en nuestro corazón (en nuestro ser interior/en nuestro subconsciente) puede haber creencias erróneas, nos vemos a nosotros enfermos, ó pensamos que no somos dignos de merecer esa sanidad. Sin embargo la Palabra dice que yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús (1 Corintios 5:21) y que por sus llagas fuimos sanados. (1 Pedro 2:24).

Cuando creemos la Palabra de Dios con el corazón nos trae libertad.

El corazón tiene un sistema de protección, que consiste en temer o rechazar todo aquello que es desconocido para nosotros. Este sistema de protección es a su vez el que pone límites en nuestras vidas, es decir, nosotros nunca aceptaremos o iremos más allá de lo que nuestro corazón conoce o experimenta.

Para ampliar los límites de nuestro corazón debemos cambiar nuestras creencias. Para ello debemos meditar en la Palabra. Cada vez que nosotros meditamos en la Palabra y al mismo tiempo añadimos un sentimiento (usando nuestra imaginación) hace que nuestro corazón lo experimente como algo real y entonces ya deja de ser desconocido y de esta forma ¨escribimos en las tablas de nuestro corazón¨ y ampliamos nuestros límites.

La imaginación es una herramienta muy poderosa que el Señor nos ha dado para influenciar nuestro corazón. Desgraciadamente muchos la usan para el mal, pero Dios nos la dio para usarla bien.

Te reto, querido lector, a que a partir de ahora alabes y te comuniques con Dios con todo tu corazón, es allí donde Él también se quiere encontrar contigo porque Dios se comunica con el corazón. Si Dios tiene nuestro corazón nos tiene a nosotros.

 

Julia Casado

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